¿Es buena idea vender de particular a particular?
Vender una vivienda entre particulares puede parecer sencillo, pero conlleva ciertas complicaciones y riesgos que quizás desconozcas.
Te presentamos algunas cuestiones para que las tengas en cuenta:
1 Conocimiento legal y técnico
- El proceso de compraventa implica redactar un contrato personalizado, riguroso y con diversas cláusulas legales, recopilar certificados, nota simple, impuestos, posibles derramas, cargas…
Un pequeño error puede tener consecuencias graves, como la nulidad del contrato o penalizaciones económicas importantes. - Un agente inmobiliario conoce la legislación vigente y se asegura de que todo se haga conforme a la ley.
2 Gestión documental
- Certificado energético, cédula de habitabilidad, IBI, nota simple, planos, recibos de comunidad y saldo de la hipoteca. Son algunos de los documentos necesarios para formalizar la operación.
- Los agentes inmobiliarios recopilan, revisan y gestionan toda la documentación de forma rigurosa y profesional.
3 Negociación
- Negociar el precio, las condiciones, plazos o posibles reparaciones resulta complejo, estresante y requiere bastante habilidad, y la mayoría de los propietarios desconocen la forma de hacerlo.
- Los agentes inmobiliarios están entrenados para conseguir las mejores condiciones para su cliente, y a la vez generar un clima cordial entre las dos partes.
4 Publicitación y visibilidad
- Un particular tiene un acceso muy limitado a portales inmobiliarios o marketing profesional.
- Una buena agencia promocionará el inmueble en portales nacionales y extranjeros, redes sociales y su cartera de clientes, lo que se traducirá en una reducción notable en el tiempo de venta.
5 Pérdida de tiempo
- Atender llamadas de curiosos o agencias inmobiliarias y detectar clientes inviables, roba mucho tiempo y energías.
- Una agencia inmobiliaria filtra y selecciona clientes serios con capacidad de compra. Por otra parte, trabajará para conseguir la financiación necesaria, incluso en casos complicados.
6 Responsabilidad en caso de conflicto
- Si surge un problema legal, fiscal o de titularidad, el vendedor particular responde directamente y con su patrimonio.
- Con una agencia, existe una capa de protección legal y profesional completa.
Resumiendo:
Pretender ahorrarse los honorarios de la inmobiliaria puede llegar a salir caro. La ayuda de un profesional suele traducirse en una venta más rápida, segura, legal y rentable.
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